lunes, 26 de abril de 2010

A ti, que no me dejas...

Nunca te alejas, siempre estas a la punta de mis dedos,
Si te necesito, solo basta con sacarte de mi bolsillo,
Calmas mis nervios y mi cuerpo…
Tú no lastimas, no hieres, no dices “no puedo estar contigo”, no conoces el lenguaje…
Si mi lágrima extingue tus brazas, no te preocupa por que hay más como tú…
Te alejo y regresas, ¿Quien más hace eso?
En el aire esparces mi dolor, en tu boquilla queda mi tristeza…
Me acercaras rápidamente al signo que me rige, me lo tatuaras desde la boca al pulmón…
Traerás muerte ¿Cómo podre agradecerte?

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